domingo, 11 de enero de 2009

Nos despedimos ese domingo.
El miércoles a la tarde, mientras estaba haciendo unos trámites, suena mi celular. Era (D). Me saluda con un «vos sos pelotudo? Cómo no me vas a llamar?»
Le dije que ella también tenía dedos... y que el hecho de que estuviéramos hablando, lo comprobaba.
«Sos un boludo»
«Lo se. Me estaba haciendo desear. Sabés cuántas veces uno puede darse el gusto de que lo llame la mujer más hermosa»
Se rió. Siempre me reconoció esa «falta» mía como uno de los motivos por los que quería estar conmigo.
Me dijo que pensaba ¿Cómo este pibe no me va a llamar a MI..... a MIIIII? y que eso la intrigó un poco.
Creo que eso era en definitiva lo que me motivó a hacerlo. Me divertía esa idea. Yo pensaba lo mismo.
No me pregunten por qué, pero se ve que el hecho de haberla agarrado así en Sunset... (ahora que lo pienso, no era Sunset... era otro. Uno que quedaba por la costanera... por si a alguien le importa). La cuestión es que mi actitud me sorprendía.
En vez de sentirme intimidado por esa belleza, por estar jugando un juego para el que no estaba preparado me brindaban una confianza y serenidad inimaginables.
Terminamos arreglando para vernos esa misma noche. (era joven y estaba acostumbrado a dormir muuuuuy poco.).
La llevé a Olsen. Es un restaurant de cocina escandinava. Y tienen más de 60 variedades de Vodka.
Ya de entrada encargué una especie de tapeo muy bueno, venía con alrededor de una docena de tubos de ensayo con distintas clases de vodka, para acompañar los distintos canapés. Muy bueno, muy entonador.
Charlamos de la vida hasta que no aguantamos más. Nos pasamos a una especie de living con hogar y a los cinco minutos, nos dimos cuenta de que teníamos que salir de ahí, porque íbamos a terminar mal.
Así que nos fuimos a casa.
Siguieron los tragos, los fasos y el sexo desenfrenado. Jamás en mi vida, ni cuando tenía 16 años había logrado lo que lograba con ella. Me volvía loco. Me convertía en un depredador alzado, incapaz de pensar en nada.
Me bañé y me fui a trabajar. Todavía borracho por el vodka, todavía embriagado por esa mujer.
Somos medio estúpidos cuando pensamos que tenemos todo bajo control no?
Digo. Cuando estás con una persona que te parte la cabeza, que excede a cualquier experiencia que hayas tenido... no podés pensar que lo vas a poder controlar.
Mi «dureza« iniciar iba a durar muy poco.

2 Opinaciones:

Laperraseescapó dijo...

PORQUE TE PARTE LA CABEZA... TE AFLOJA LA VOLUNTAD!!!
...Y POR ENDE, EL CONTROL...
BESOS

El Opinador..to dijo...

Y si perrita. Hay fuerzas que son más potentes de lo que imaginamos.
Y con las mujeres... sabemos que tiran más que yunta de bueyes.
(viste que fino que estuve que no dije que era un pelo c.....a) me autocensuré.
Besos