domingo, 18 de enero de 2009

Creador, entre muchas otras, de Piel Naranja, Inconquistable corazón, Rolando Rivas, Taxista, Pobre Diabla y Una voz en el teléfono (se acuerdan? Hay una lágrima, sobre el teléfonoooooo, sobre mi corazóooooo.... con la Primera Actriz, Carolina Papaleo).

Al gran Alberto Migré le digo: LA PUTA QUE TE PARIÓ.

Qué ganas de joder eh!

Parece -y por mucho años estuve convencido de que no había escapatoria- que las relaciones son o pasionales, o embolantes.

Las pasionales implican mucho sufrimiento. Un incesante estado de inseguridad que trae aparejado los celos, la desconfianza, la caída de la autoestima en uno de los integrantes de la pareja. En el otro, se produce el efecto contrario.

Uno -sea hombre o mujer- le va tomando el gustito al hacer sufrir al otro, a tenerlo siempre ahí, a merced. Entonces llama poco, elude unos cuantos llamados, la juega de misterioso y su pareja pasa a ser una especie de back up, para utilizar cuando el resto de los planes no dan frutos.

Peleas interminables con gritos y acusaciones en los que las partes son muy desiguales. Uno sufre como un condenado y no puede entender cómo la persona que amamos nos hace esto.

Creo que no hay nada más frustrante que cuando uno abre su corazón, deja su orgullo y autoestima olvidados por ahí y nos exponemos vulnerables, implorando por una pequeña muestra de interés, de reciprocidad.
Como contrapartida, vemos al otro envuelto en su traje de teflon. Nada se le pega, nada lo mancha, nada lo toca. Nuestras palabras, nuestros ruegos y súplicas patinan como chorizo en fuente de loza.

Pero parece que nos gusta estar en esa posición de víctimas. Porque antes de engancharnos con el/la, tuvimos la posibilidad de estar con ese/a que era tan buena persona, tan sensible, tan de su casa, tan noble y que nos quería tan «bien».
Sin embargo, lo/a rechazamos, decididos a embarcarnos a la conquista de ese inconquistable corazón.

Y está bien, supongo, porque todos debemos pasar por esa situación al menos una vez en la vida. Se supone que nos curte, que nos enseña.
Creo que todos estuvimos de ambos lados.

Donde me parece que estamos fallando es en la repetición, es en la testarudez de no querer aprender las lecciones que nos da la vida.
Una cosa es sufrir por amor en la secundaria o en nuestros nuevos veintes... pero seguir, una y otra vez dándonos contra la misma pared, me parece que es demasiado.

¿Tanto miedo tenemos a ser felices? ¿A estar con una persona como la gente?

Creo que, más allá de una clara muestra de inmadurez, el engancharse una y otra vez en historias sin futuro (porque por más idea que nos hagamos, no tienen futuro) es una muestra de que no tenemos los huevos/ovarios suficientes para estar en una relación de verdad.
Creo que el golpe del desengaño, de la ruptura en una relación jodida es mucho más leve al que nos damos cuando una buena relación no funciona.

Es que de la mala se sale con mucha lágrima, puteadas y pataleos. Pero de la buena se sale con el corazón roto, con mucho por pensar, mucho por aprender. Mucho por crecer.

Nunca prefirieron que sus viejos les peguen un bife a que se muestren dolidos, decepcionados? El bife es más espectacular, pero sus secuelas sanan prontamente.

Hoy está la segunda adolescencia, que llega como hasta los 35... y por como viene la mano, se va a agregar una tercera. (que se daría en los casos en que la segunda se haya transitado maduramente en pareja.

Ya está... otra noche en vela que termina con el sol en lo alto.

6 Opinaciones:

Mery Swanson dijo...

Para arrancar, esas novelas me las vi tooooodas!!! Creo que nos han dejado la enseñanza de que la mujer es una pobre idiota que se la pasa llorando y atravesando una serie de idas y vueltas durante toda la novela para poder conquistar al amor de su vida que en el último capítulo se da cuenta de que no puede vivir sin ella y se casan él de smoking y ella con su vestido inflado de princesa. Ya cumplí varias veces con mi parte pero parece que los co-protagonistas de mi historia no aprenden su parte porque nunca llego a la parte donde comen perdices y viven felices!!!

La última de la fila dijo...

Inconquistable corazón era de Migré???
Naaaa....en serio?

La última de la fila dijo...

Ah! y pasá por casa que vos en tu post hablás de novelas y yo en el mío de películas...ves? lo de la doble vida,mmmmm.

Besos
L.U.

El Opinador..to dijo...

Mery: No será porque la vida no es una telenovela? Porque no existen esos finales felices hollywoodenses?
Cuando uno actúa como mártir, termina como víctima.

L.U. Me estás jodiendo!!!!
Que cosa más loca la nuestra...tendremos las mentes hackeadas y nos pasamos info en secreto?
Besos
(y si... era de Alberto)

Laperraseescapó dijo...

Ya vuelvo... ¡¡¡Me voy a que mi vieja me pegue un bife!!!

El Opinador..to dijo...

Perritaaaa!!! Estás viva. Un placer volver a leerte (sin entender del todo)