martes, 6 de enero de 2009

Un día X desperté. Abrí el placard y vi un estante con camisones y remeritas. Abrí un cajón y vi bombachas.
Todavía soñoliento fui al baño a hacer el primer pipi. Cuando abrí la puertita del vanitory (el de arriba, tipo botiquín, o como pindonga se llame) vi que junto a mi cepillo de dientes, había otro. Una rápida inspección ocular demostró la presencia de otros O.P.N.I. (Objetos Personales No Identificados) como cremas faciales, quitaesmaltes y demás.
Hacía ya un tiempito desde que la cosa venía mal, con peleas, discusiones y demás hierbas. Hacía unos días que no hablábamos.
En casa estaba la chica que trabajaba en lo de mis viejos, quienes gentilmente me la cedían un día a la semana para que impidiera que las cucarachas tomaran el control. Lo último que yo deseaba era que mis queridos padres tuvieran conocimiento de mi nueva vida de soltero y de mis estados de ánimo.
En eso, entre el ruido de la aspiradora, siento el del celular. Era (F). Bendito identificador de llamadas. Todavía no existían los mensajes de texto. Llamada sin respuesta. 5 minutos. Nueva llamada sin respuesta. Repetir la operación las veces necesarias para enervar a la otra persona.
Llamada a teléfono de línea. Contestador que atiende, pero no recibe mensaje alguno. Pensé que por ese día había zafado.
Nuevo llamado a tel. de línea. Esta vez una voz descolocada comienza a proferir improperios al contestador, los que son reproducidos a alto volúmen por la casa, pudiendo llegar a oídos de la espía.
No vi otra solución más que tomar el teléfono y refugiarme en el dormitorio.
Sinceramente, no podía verla más. Me había colmado la paciencia. Ya tenía suficiente de rupturas traumáticas y melodramáticas como para soportar una nueva.
Entre improperio e improperio venía un ocasional «¿que te pasa?» a lo que yo respondía con el más sincero «No se, pero no estoy bien. No va más.»
Yo me daba cuenta de que eso sólo generaba nuevas preguntas, todas formuladas de las más ingeniosas formas para no repetir su real significado «¿Qué te pasa?»
Yo no podía brindarle una respuesta. Me hubiese encantado, pero no la tenía, ni contaba tampoco con la claridad mental o las ganas de buscarlas. En mi cerebro resonaba la única respuesta a al que tenía acceso, y que sabía que no le podía dar: «flaca, no te hagas la sorprendida. Sabés que te metiste con un flaco dañado, pendejo, loco, recién separado. No te hagás la boluda». Pero no podía decírselo ¿o si?
Me dice entonces, en tono amenazador superado que va a venir a buscar sus cosas. Yo ya las había juntado, pero le dije que ese no era un buen momento -recuerden la presencia de la espía-. Ella insistió. Se ve que andaba por la zona, porque a los cinco minutos, estaba tocando el portero eléctrico.
Le dije que bajaba, a lo que contestó «ya me abrieron».
Desesperación.
Corro a la cocina, tomo bolsa vacía de COTO y pongo sus cosas en la misma. Le digo a la espía que ya vuelvo y salgo a tomar el ascensor.
Cuando abro la puerta del mismo, aparece (F). Desencajada.
Encaraba para mi hogar. La freno, le digo que bajemos.
Accede. Llegamos a la vereda. Le pido perdón y le entrego la bolsa de super con sus cosas.
Se saca todavía más -yo no creía que fuera posible, pero una vez más me di cuenta de que no sabía nada de la vida, ni de las mujeres-.
Plena Av. Cabildo y ella a los gritos, puteando, pidiendo explicaciones.
Yo disculpándome, por todo lo pasado y por no poder brindarle una respuesta.
Ella tratándome de loco y yo asintiendo y pidiendo nuevos perdones, intentando asegurarle que no quise lastimarla.
Media hora tomó este ida y vuelta. Era una competencia de resistencia. Ella no iba a aflojar hasta no obtener una respuesta. Yo no iba a inventar una. Le estaba diciendo la verdad.
Esa lucha fue ganada por mi.
Ella partió con sus bártulos en su auto. Yo subí a relajarme un poco, haciendo caso omiso al celular que sonaba sin parar.
En cuanto me senté y prendí la tele, escuché el mensaje que estaba dejando en mi celular. En el mismo ella demostraba no dar crédito a haberse ido así. No podía creer que yo no la hice pasar. No podía creer que la escena que ella había planeado tendría lugar en casa, lo tuvo en la calle.
Lo que más le indignaba era la bolsa de COTO. Entre preguntas, sollozos, y recriminaciones, escucho ese característico «Grrrrrrrr» que ahoga un grito desesperado y culmina con una frase que hasta el día de hoy es utilizada entre mis amigos para identificarla «Te mataría, la pppppputtttta que te parió».
Esa frase es la que quedó como medida de enojos entre mis amigos, es decir que, por ejemplo.... «¿y... cómo está?..... »jodido... te mataría.....«
Ese fue el fin.... ¿o no?

5 Opinaciones:

Laperraseescapó dijo...

Cambiaste la plantilla! Quedó geniaaaaalll!!!

Con respecto a F, quizás porque todavía estabas en medio de un torbellino, al estar recién separado, iniciando de nuevo, que se yo... pero evidentemente no manejaste bien las cosas. Primero porque yo considero que siempre hay que hablar de entrada y ser claro con el otro sobre lo que cada uno pretende de esa relación o lo que fuera. NUNCA DEJAR FLUIR!!! Como dijiste en el post anterior. Porque los otros no saben lo que uno quiere, espera, siente, etc.
Es feo sentir que te invaden el espacio y no poder manejar la situación para encontrar una salida honorable o al menos sin lastimar a nadie. Y también es feo no saber donde está parado uno en relación a la otra persona.

El Opinador..to dijo...

Perrita!!!
Me alegro que te haya gustado la plantilla.
No era mi mejor momento.
En cuanto a no saber donde está parado uno en relación a la otra persona, claro que es feo. Yo estuve unas cuantas veces en esa incomodísima situación.
Pero convengamos en que cuando uno se siente así, es porque está parado en el lugar equivocado, con la persona equivocada.
Se sufre como loco, y los celos dominan.
Creo que es mejor sentarse a disfrutar en esos casos.
Besos

Laperraseescapó dijo...

No creo que siempre que uno sienta que no sabe donde estás ubicado con respecto al otro, sea porque estás con la persona equivocada, es posible que sí como que no... Somos tan complejos y nuestra incapacidad para comunicarnos puede generar todo tipo de situaciones confusas.

Ahora quiero saber como hacés para sufrir como loco y que los celos te dominen.... y al mismo tiempo sentarte a disfrutar.... ¿o entendí mal?
Besotes

El Opinador..to dijo...

Perra:
Acepto que somos complejos, pero por lo menos yo no conozco ninguna persona (hombre o mujer) que haya estado en esa situación en algún momento y hoy esté comiendo perdices junto al partenaire (epa) de esa situación.
Tal vez conozco a poca gente.
Y si, entendiste un poco mal. Digo que lo mejor sería sentarse a disfrutar y no enroscarse. Porque no siempre la culpa o responsabilidad es del otro, sino que por nuestras inseguridades nos ponemos densos, paranoicos, celosos, etc., y terminamos por aburrir al otro con nuestra conducta (ya sea de perrito faldero o de psycho agresivo).
Un placer tratar estos temas con vos.
Besos

Laperraseescapó dijo...

No se si perdices, pero un pollito al horno, tal vez sí. Jajajja
Conozco un par que están en ésta situación. Es más, una de éstas personas hace 10 años que cumple con la premisa "no sé donde estoy parada".
Por mi parte, no soportaría mucho. A lo mejor al comienzo de una relación, donde las cosas son un poco inestables todavía, puede ser. Pero siempre, más allá de que no hay seguridades eternas, necesité tener las cosas mínimamente claras.
Y en cuanto a lo otro, OPINO (permítome robarte el verbo) que en toda relación las responsabilidades son compartidas, y la paranóia,la densitud y la celitis aguda son desgastantes y no conducen a ningún lado. Por lo tanto, apoyo... no se si sentarse... pero... A DISFRUTAAAAR!!!! SEEE...
BESOTES