viernes, 6 de febrero de 2009

Los hombres somos bastante parecidos. Como cortados al molde a la hora del placer sexual.
Debe haber muy poca diferencia entre lo que excita a uno u otro hombre.
Tal vez la mayor sea la relativa al tacto y besos anales.
Hay quienes dicen que una falange no es penal.
Hay quienes disfrutan de estas prácticas manuales.
Quienes prefieren también los besos.
Hay quienes mantienen la zona libre de toda posible ocupación.

Creo que en el resto del juego sexual, somos todos casi iguales.

Eso debería simplificarle bastante las cosas a las mujeres, ya que pueden ir adquiriendo experiencia y convertirse en expertas.

La práctica, la experiencia adquirida en encuentros con distintas mujeres también ayuda a los hombres a adquirir pericia.
Pero lo nuestro es un poco más complicado, porque no es tan común encontrar 2 mujeres a las que les gusten las mismas cosas.

Algunas son más teteras. A algunas les gustan las caricias suaves... esos roces casi imperceptibles de las yemas de los dedos.
Otras prefieren mano firme con apretón decidido.
Unas quieren lenguas que las recorran, o bocas que les hagan de sopapa, o labios que las rocen. Tal vez unos dientes que las muerdan.

Otro tanto sucede con la cola.
Y con las piernas..... bah... con todo.

O fuerte o suave.
Rápido o despacio.
Seco o húmedo.
Con o sin dentadura.
Con o sin chirlo.
Vale tirar del pelo, o no vale.
Clitoridiana o vaginal.
Con o sin estimulación anal.
Con chiches o sin chiches.
El pelo si o el pelo no.

Ni que hablar cuando hablamos de la vagina (chichi para los amigos).
Ahí nos encontramos con un nuevo mundo con cada experiencia.
A unas cuantas no les gusta que se les practique el viejo y querido cocodrilo.
Algunas lo quieren sólo como previa, o para acabar, o completo... incluso en el post.
A otras les gusta con dedos, o sin ellos. O con los dedos en el clítoris (y acá también.. puede ser lento o rápido, con o sin presión, seco o húmedo), o con el/los dedos adentro. O tal vez ambas.

Otro nuevo abanico de gustos se revelan cuando pasamos a la cola.

En fin.
Son complicadas. Son distintas. Son únicas.
Nosotros somos como el pequeño saltamontes, siempre dispuestos a aprender, siempre dispuestos a cambiar y adaptarnos en orden a brindarles una provisión inacabable de orgasmos.
Porque, sépanlo, disfrutamos mucho más cuando ustedes acaban.
No es que seamos buenos samaritanos... es que nos sube la autoestima

5 Opinaciones:

Julia... dijo...

Muy buena conclusión. Siempre lo sospeché.
Y sí, afortunadamente, ustedes los hombre, son como una palanca. No sé por qué Cosmopolitan quiere hacernos creer que hay tantas vueltas.

El Opinador..to dijo...

¿Una palanca? Plop.
Julita: Lo mío era una generalización nomás, pero si nunca estuviste con un hombre que te sorprendiera... que te enseñara algo nuevo que te hizo volar, el Opinadorto te receta un poco más de sexo casual.

El Fantasma de Belgrano dijo...

Amén!

Laperraseescapó dijo...

Ché... pero no somos tan complicadas... bueh, un poquito.
Pero ustedes también tienen lo suyo, eh? He conocido a cada personaje... Ja!



Gracias por el regalo, mi querido saltamontes!!!

El Opinador..to dijo...

Uno se encuentra de todo en esta vida. Si algo hay -al menos en este país- es diversidad.
Pasado al criollo, están todas locas (pero con síntomas distintos).
No hay de que perrita.

Y como dijo el fantasma... Amén