martes, 30 de junio de 2009

Unas entradas atrás hablamos (aramos dijo el mosquito, subido al lomo del buey) del dicho del Martín Fierro de que "al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen".
Dijimos que una derivación moderna sería que "al que nace maricón es justo que se lo garchen".

Entonces escucho noticias en la radio y me evado, alzo vuelo y empiezo a cavilar sobre el flagelo de los celos. (No me pidan que elabore una teoría sobre la relación entre ambos temas).

No puedo entender qué es lo que puede llevar a una persona a bancarse los celos.
Si tenés celos es porque tenés miedo.
¿De qué?
De que tu pareja te cague.
Si sentís eso, tenés que hacer dos cosas:
1) Dejar a tu pareja.
2) Hacerte ver.

Es fundamental cumplir con ambos pasos.

No puedo más que pensar que hay que ser muy pelotudo para estar con alguien y andar desconfiando. Estar sufriendo porque no sabés qué está haciendo, ni con quién, etc.

En esos casos, sos un pelotudo/a alegre y te merecés una buena cornamenta que adorne tu cráneo.
No resiste ningún análisis, ninguna combinación de justificaciones.
Si sos vos el del problema, no hagas sufrir al otro.
Si el otro te da motivos, el otro tiene el problema.
Ahora, si vos te la bancás, es porque pensás que no lo/a merecés, que es mejor que vos, que te ganaste el loto y el otro todavía no se dio cuenta del clavo que está comprando, etc.
No podés tener menos autoestima!!!!!

Si el otro te mete los cuernos el boludo/a es el otro, no vos.

No se a qué vino todo esto... ahora que lo pienso, puede que tenga que ver con la dificultad de Cachetito Cristina para aceptar la realidad... no se

domingo, 28 de junio de 2009

Uno siempre cree que los pasó a los padres. Siempre piensa que no te entienden, que son pacatos, que tienen menos onda que Fleco y Male.
¿De verdad piensan que cuando ellos eran jóvenes no hacían cualquiera? Es posible que no sea un "cualquiera" para alarmarnos a nosotros. Pero seguro que a sus padres sí.
Mi primer cigarrillo lo fumé a los 11.
Hoy veo un nene de 11 años en la calle y me parece un bebé.
¿Me puse pacato? ¿Estoy un poquito boludo?

No me quiero imaginar lo que va a ser cuando mis hijos sean jóvenes.
Hoy, a los 32 no tengo la inmadurez de los 20 y no tengo la "pacatez" de los mayores (o de los padres, mejor dicho).

Y se me ocurrió que a mis viejos les debe haber costado mucho verme llegar a casa con un arito (estamos hablando del 88, no del 2000), o con el pelo largo, o con un pañuelo en la cabeza intentando emular a Axl Rose... o con botas (no Charro... unas parecidas que vendían en Munro)

Y veo a amigos que tienen sus hijos, y se van poniendo más y más conservadores. Y los detesto por eso. Pero también entiendo que no lo hacen ni a propósito, ni mucho menos con maldad.
Supongo que será por temor a que su hijo sufra. Entonces queremos que sepa inglés, que tenga buenas notas, que vaya adoptando un perfil académico... que el día de mañana estudie una carrera... eso sí... "lo que quiera".
Y pasó tan poco tiempo desde las semanas previas al parto en las que lo único que querían era "QUE FUERA SANITO"
En tan poco tiempo ya lo llenaron de peso, de expectativas, de exigencias, de preconceptos.
Es como si uno se olvidara de ese deseo de que sea sanito, de que sea feliz.
Obviamente no lo hacen por maldad, pero pasa.

Entonces se me ocurrió escribir una carta para mis futuros hijos, desde este momento especial en mi vida, en el que ya dejé la pavada, pero todavía:
puedo divertirme
no tengo que preguntar cuál es la gracia de ir a un recital a gritar, saltar y chivar por 3 horas
no necesito una explicación para agarrarse una linda mamúa.
los amigos son de oro, y de fierro.
Cuando no pienso que cuando uno se fuma un porro es drogadicto.
Cuando todavía no hablo de "cigarrillos de droga".
Cuando no pienso que una mina que coge, que hace un pete, que se enfiesta, o que se come a una amiga es un atorranta.
Cuando pienso que la plata no hace la felicidad.
Cuando pienso que no hace falta seguir una carrera, sino una vocación.

Tengo miedo de convertirme en un pacato. Tengo miedo que mis miedos me hagan peor padre.


Ya que estamos... porque todavía no me decido... ¿a qué edad le darían esta carta? ¿Sería la misma edad si fuera hombre que mujer?

jueves, 25 de junio de 2009

SI DIOS EXISTE, ES UN REVERENDO HIJO DE MIL PUTA

miércoles, 24 de junio de 2009

Hay días que quiero matar a todo el mundo.



















También tengo días malos.

martes, 23 de junio de 2009

Son pocas las veces en la vida en que uno tiene la oportunidad de ver y formar parte de revoluciones, de grandes cambios. De momentos o situaciones que cambian para siempre la realidad. No sólo la nuestra, sino la de la gente que queremos, la de nuestros vecinos, la de todo un país y, por qué no, del mundo entero.
Pienso, por ejemplo, en esa gente que concurrió a Woodstock, o de los estudiantes en la plaza de Tiananmen o, quizás a los que vieron a Luther King, o a Lennon.
Y siempre pienso si en ese momento, los que lo ven, los que lo viven, pudieron tomar conciencia de lo que pasaba, de la importancia, del cambio de realidad y de futuro que estaban presenciando.

Por suerte este domingo hay elecciones y todo cambiará. Y nuestro futuro será mejor. Y todos los males quedarán atrás. Porque habrá nuevos legisladores. Entonces todo estará bien.

Estoy tan contento, con tantas ganas de ir a ser parte de este compromiso cívico. Nunca estuve tan ilusionado.
No me puedo contener... estoy nervioso, inquieto como pito de Lugo.
Ya entramos en la recta final.... faltan sólo 116 horas para que abran las mesas