Tenía 8 años.
Empezaba 3er grado en un nuevo colegio.
Yo era el cancherito.
Junto conmigo entraron dos chicas (G) y (L), las nuevas dos chicas más lindas del grado.
En 5to grado (si no me equivoco) me puse de novio con la mejor amiga de (L).
Volviendo de un campamento, en el asiento del fondo del micro, (L) intentaba convencer a mi novia de que me diera un beso.
-"Si no se lo das vos, se lo doy yo", le dijo.
-"Dáselo si tenés tantas ganas"
Y yo me ligué mi primer beso (pico).
En 6to grado y después de que muchas chicas me hubieron cortado a causa del episodio que relaté, me puse de novio con (L).
Tuve mi primer beso (de verdad) y mi primer rotura de corazón, ya que al mes me dejó por uno de séptimo.
Ella se cambió de colegio en la secundaria. Yo lo hice al año siguiente.
Fueron 4 años de amistad bastante histérica. Esa cuenta pendiente... esa espina clavada.
Después de unos cuantos años de haber terminado la secundaria -más o menos 5- decidí que era tiempo de saldar esa cuenta.
Con la ayuda de una amiga -una de las poquísimas a las que seguí viendo post secundario- me puse en contacto nuevamente. Encuentro en un cumpleaños. Charla y pasada de teléfono.
Arreglamos para salir. Vamos a comer, después a tomar algo. Todo va genial.
Yo estaba en esas etapas en las que quería algo más estable, así que no tenía objetivos sexuales esa noche.
Además, era mi compañerita de toda la vida.
3 o 4 A.M. la llevo a la casa. Edificio con guardia. Me dice que no pare en la puerta.
Listo, beso asegurado.
Beso.
Sigue beso.
Beso se pone húmedo.
Beso se torna mojado.
Manos que van y que vienen.
"Es un peligro estar acá en la calle" dice ella.
Yo respondo haciéndome el logi, queriendo cortar un poco el ritmo.
Beso.
Beso mojado.
Y la escena se repite.
Así durante 1 hora, hasta que no tuve más remedio que llevármela a casa. (Y no es por hacerme el banana).
Ya en casa me empieza a avanzar. Fue la primera y única vez en mi vida que me sentí intimidado por la conducta de una mujer. (Y por las experiencias que tuve, tengo que asumir que se debe a la antigua amistad, a esos tiernos recuerdos).
Mi actuación fue deplorable. Corta, apurada y morcillona.
"No me vas a dejar así" fue la dulce frase de ella.
El espanto se adueñaba de mi.
Realmente vergonzoso...
pero....
Vergüenza es otra cosa!!.
Vergüenza es rajarse un pedito cuando estás acabando.
Ya está. Humillación total... de ahora en más puedo contar lo que sea.