Unas entradas atrás hablamos (aramos dijo el mosquito, subido al lomo del buey) del dicho del Martín Fierro de que "al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen".
Dijimos que una derivación moderna sería que "al que nace maricón es justo que se lo garchen".
Entonces escucho noticias en la radio y me evado, alzo vuelo y empiezo a cavilar sobre el flagelo de los celos. (No me pidan que elabore una teoría sobre la relación entre ambos temas).
No puedo entender qué es lo que puede llevar a una persona a bancarse los celos.
Si tenés celos es porque tenés miedo.
¿De qué?
De que tu pareja te cague.
Si sentís eso, tenés que hacer dos cosas:
1) Dejar a tu pareja.
2) Hacerte ver.
Es fundamental cumplir con ambos pasos.
No puedo más que pensar que hay que ser muy pelotudo para estar con alguien y andar desconfiando. Estar sufriendo porque no sabés qué está haciendo, ni con quién, etc.
En esos casos, sos un pelotudo/a alegre y te merecés una buena cornamenta que adorne tu cráneo.
No resiste ningún análisis, ninguna combinación de justificaciones.
Si sos vos el del problema, no hagas sufrir al otro.
Si el otro te da motivos, el otro tiene el problema.
Ahora, si vos te la bancás, es porque pensás que no lo/a merecés, que es mejor que vos, que te ganaste el loto y el otro todavía no se dio cuenta del clavo que está comprando, etc.
No podés tener menos autoestima!!!!!
Si el otro te mete los cuernos el boludo/a es el otro, no vos.
No se a qué vino todo esto... ahora que lo pienso, puede que tenga que ver con la dificultad de Cachetito Cristina para aceptar la realidad... no se
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