NO CAMBIAMOS.
El hombre no cambia.
Dependiendo de la calidad del sexo que nos brinde nuestra compañera, haremos más o menos esfuerzos por disfrazar nuestro verdadero ser. Por comportarnos como el otro quiere que lo hagamos.
Las acompañaremos al shopping (que es un poco como el baño... no?.... no pueden ir solitas?)
Las acompañaremos a reuniones con sus amigos... y hasta con sus familias.
Tendremos gestos románticos. Apagaremos la tele para escucharlas (en vez de bajar el volumen y hacer de cuenta que...)
Un sin fin de actos y gestos que les demostrarán nuestro amor. Nuestra comprensión. Nuestro interés. Nuestro compañerismo.
Todo eso se irá esfumando a medida que la novedad y/o intensidad sexual vaya decayendo.
Creo que las mujeres tienen serios problemas a la hora de aceptar la realidad.
Quieren que las cosas sean como ellas quieren que sean.
Incluso piensan que son así.
Son innumerables las anécdotas, tanto personales, como de amigos/as en las que la mujer está siempre despotricando contra acciones u omisiones de sus objetos de deseo.
¿Por qué no me llamás?
¿Por qué no me acompañás?
¿Por qué no podés ser más romántico?
¿Por qué no le dio bola al conjuntito nuevo y me lo arrancó sin verlo?
¿Por qué tenés que ver tooooodos los partidos de fútbol?
¿el torneo regional de cricket es más importante que yo?
¿Por qué tus amigos está primeros?
Y la lista puede seguir y seguir.
Que las salidas con amigos... que los faltazos a reuniones suyas, que el trabajo, que la tele, o la play.
En muchas de estas cuestiones, tienen razón ustedes.
Es hora de que se den cuenta de eso.
Tienen derecho a ser tratadas como se merecen.
A diferencia de los esclavos (o las mujeres de antaño que tenían que tener un hombre al lado), ustedes son libres para elegir. Para hacer lo que les venga en gana.
¿Tanto les gusta quejarse?
Protestas y más protestas.
SEPALÓN.
Si no se respetan ustedes, nosotros no las vamos a respetar.
Si no te dan lo que querés, lo que necesitás, lo que te merecés, tenés dos opciones:
1) Hacer lo que hacen. Pasarse meses sufriendo, puteando, recriminando, criticando, llorando.
2) Pueden mandarlo a la merda y buscarse uno que les de lo que les corresponde.
Pero no. Es como si tuvieran una necesidad intrínseca de ser víctimas. De ser estoicas heroínas de telenovela que logran domesticar al hombre en cuestión.
Por lo menos, háganse cargo de que les gusta sufrir. De que saltan de relación incompleta a relación incompleta quejándose de que ya no hay hombres.
El hombre está.
En esencia somos todos bastante parecidos.
Pero hay unos cuantos con los que tendrías gran compatibilidad y no serían necesarios los cambios; las recriminaciones.
Hay hombres que podrían enamorarse de vos y al que le saldrían, naturalmente, muchos de los gestos que necesitás.
Pero cuidado. Porque cuando encuentran a estos hombres, tienden a hacer una de dos cosas:
1) Los desechan por pollerudos, aburridos, o demasiado buenos.
2) Los quieren terminar de pulir. Entonces pretenden que ese 80% de cosas bien que hace, se convierta en un 100% y así lo pierden.
Ojo. A mi también me pasó... eso de decir... por qué esta mina no puede ser así y asá. Es perfecta en tal y tal sentido... si tan sólo...
Y no. No va. La gente es como es. Una cosa es limar algunas asperezas (en las relaciones, se debe ceder), pero otra es pretender que el otro haga todo y sea todo lo que quiero.
A hacerse cargo mujeres.
Si el hombre no les da lo que quieren/merecen... DIGALÓN.
CHAU CHAU... ADIÓS.
Seguramente pasen más tiempo solas que acompañadas.... pero cuando estén acompañadas, se darán cuenta de que las relaciones son para disfrutar... para divertirse... para sentirse cómodos, seguros... y por supuesto, discutir y pelearse.
Pero si la persona con la que querés estar, no te da lo que necesitás... date cuenta de que la que está meando fuera del tarro sos vos.
CHIN PUM.