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viernes, 13 de febrero de 2009

He hecho un recorrido por los blogs que frecuento.
el 93,8967675% (sigo muchos) putean contra San Valentín.

A ellos les digo: BASTA.

Dejen en paz a los que quieran festejar ese día pedorro, que nadie sabe por qué cae cuando cae, ni a qué se debe.
Dicen que siempre hay un roto para un descocido. Así que si. Seguramente el rating de los canales suba por poner películas chotas de amor, y seguramente los que venden ositos, bombones (con este calor), flores y demás huevadas se llenarán de plata.

A mi, sinceramente, me nefrega. No me va ni me viene. No lo festejo. No hago regalos ni planes especiales. Y punto.

Ahora... qué es lo que hay atrás de todos/as los que se quejan de este día que bien podría pasar desapercibido.


(Ojo. A cualquiera que pretenda achacarme mis quejas contra el activia le aclaro que son dos cosas distintas. Una cosa es el amor y otra es la salud. Me embola que le hagan creer a la gente que por tomar un yogur, cagar se va a convertir en un placer. Y más me embola que me muestren mujeres con cara de culo porque no pueden hacer sus deposiciones. Es como la otra garompa del actimel. Van todos como boludos a comprarlo, tomándolo todas las mañanas y no les hace una mierda).


En fin.
Por lo menos. Así, lo veo YO

martes, 10 de febrero de 2009

A los que pedían brownies, quiero decirles que no tuve tiempo de prepararlos.
Salí corriendo del laburo para casa, porque venía el gasista a revisar por qué corno al señor metrogas se le ocurrió que yo podía haber consumido 10 veces más de lo que consumí en enero pasado. Mejor día no pude haber elegido.
Así que en vez de un brownie, me armé un churro.
Y lo estoy disfrutando en este mismísimo instante.

Pero estoy pensando. La vida no es todo joda.
Y estos últimos posteos, me hicieron reflexionar y replantearme unas cuantas cosas.
Hay un momento en que es necesario dar un paso más, llevar las cosas al próximo nivel.

Creo que ya estoy listo para soportar la presión y responsabilidades que esta decisión puede acarrear.
Pero no hay que hacerlo así nomás.
Hay que hacerlo concienzudamente.
Es fundamental la elección de la persona que ocupará tan importante rol.

Por lo tanto, utilizo este propicio medio para que quien tenga interés se postule y así poder decidir.
Los requisitos indispensables son: buena presencia, culta, buen manejo del idioma, ternura, simpatía, buen sentido del humor, amante de buenas películas y buenos libros y ganas, sobre todo.
Pueden dejar sus datos y cualidades aquí mismo, vía comentario.


Así que ya sabés. A vos. Sí. A vos. Vos podés convertirte en.....

































La seguidora No. 10 del Opinadorto.



(el segundo lugar se hará acreedor de la TV Guía con el Gordo Porcel)

jueves, 5 de febrero de 2009

NO CAMBIAMOS.

El hombre no cambia.
Dependiendo de la calidad del sexo que nos brinde nuestra compañera, haremos más o menos esfuerzos por disfrazar nuestro verdadero ser. Por comportarnos como el otro quiere que lo hagamos.
Las acompañaremos al shopping (que es un poco como el baño... no?.... no pueden ir solitas?)
Las acompañaremos a reuniones con sus amigos... y hasta con sus familias.
Tendremos gestos románticos. Apagaremos la tele para escucharlas (en vez de bajar el volumen y hacer de cuenta que...)
Un sin fin de actos y gestos que les demostrarán nuestro amor. Nuestra comprensión. Nuestro interés. Nuestro compañerismo.
Todo eso se irá esfumando a medida que la novedad y/o intensidad sexual vaya decayendo.

Creo que las mujeres tienen serios problemas a la hora de aceptar la realidad.
Quieren que las cosas sean como ellas quieren que sean.
Incluso piensan que son así.

Son innumerables las anécdotas, tanto personales, como de amigos/as en las que la mujer está siempre despotricando contra acciones u omisiones de sus objetos de deseo.

¿Por qué no me llamás?
¿Por qué no me acompañás?
¿Por qué no podés ser más romántico?
¿Por qué no le dio bola al conjuntito nuevo y me lo arrancó sin verlo?
¿Por qué tenés que ver tooooodos los partidos de fútbol?
¿el torneo regional de cricket es más importante que yo?
¿Por qué tus amigos está primeros?
Y la lista puede seguir y seguir.
Que las salidas con amigos... que los faltazos a reuniones suyas, que el trabajo, que la tele, o la play.

En muchas de estas cuestiones, tienen razón ustedes.
Es hora de que se den cuenta de eso.
Tienen derecho a ser tratadas como se merecen.

A diferencia de los esclavos (o las mujeres de antaño que tenían que tener un hombre al lado), ustedes son libres para elegir. Para hacer lo que les venga en gana.

¿Tanto les gusta quejarse?
Protestas y más protestas.

SEPALÓN.
Si no se respetan ustedes, nosotros no las vamos a respetar.

Si no te dan lo que querés, lo que necesitás, lo que te merecés, tenés dos opciones:

1) Hacer lo que hacen. Pasarse meses sufriendo, puteando, recriminando, criticando, llorando.

2) Pueden mandarlo a la merda y buscarse uno que les de lo que les corresponde.

Pero no. Es como si tuvieran una necesidad intrínseca de ser víctimas. De ser estoicas heroínas de telenovela que logran domesticar al hombre en cuestión.
Por lo menos, háganse cargo de que les gusta sufrir. De que saltan de relación incompleta a relación incompleta quejándose de que ya no hay hombres.

El hombre está.
En esencia somos todos bastante parecidos.
Pero hay unos cuantos con los que tendrías gran compatibilidad y no serían necesarios los cambios; las recriminaciones.
Hay hombres que podrían enamorarse de vos y al que le saldrían, naturalmente, muchos de los gestos que necesitás.

Pero cuidado. Porque cuando encuentran a estos hombres, tienden a hacer una de dos cosas:

1) Los desechan por pollerudos, aburridos, o demasiado buenos.

2) Los quieren terminar de pulir. Entonces pretenden que ese 80% de cosas bien que hace, se convierta en un 100% y así lo pierden.

Ojo. A mi también me pasó... eso de decir... por qué esta mina no puede ser así y asá. Es perfecta en tal y tal sentido... si tan sólo...

Y no. No va. La gente es como es. Una cosa es limar algunas asperezas (en las relaciones, se debe ceder), pero otra es pretender que el otro haga todo y sea todo lo que quiero.

A hacerse cargo mujeres.
Si el hombre no les da lo que quieren/merecen... DIGALÓN.

CHAU CHAU... ADIÓS.

Seguramente pasen más tiempo solas que acompañadas.... pero cuando estén acompañadas, se darán cuenta de que las relaciones son para disfrutar... para divertirse... para sentirse cómodos, seguros... y por supuesto, discutir y pelearse.
Pero si la persona con la que querés estar, no te da lo que necesitás... date cuenta de que la que está meando fuera del tarro sos vos.

CHIN PUM.

martes, 3 de febrero de 2009

A los 23 añitos ya estaba separado, con techo, auto y trabajo propio.

Después de un prudente período de reinserción,no tuve mayores problemas para volver al ruedo.

Rachas buenas, rachas malas.

Después de unas cuantas experiencias frustradas por el rápido "enseriamiento" que tomaba la cosa, recurrí a mi amigo Daniel.
Y me dijo: "pappppáaaaaaaa- ¿No te diste cuenta? sos un re buen partido"
Yo pensaba que el hecho de ser divorciado a tan temprana edad me iba a jugar en contra. Hasta que él me explicó que, además de casa, auto y trabajo, lo que les transmitía a las féminas era que estaba dispuesto a "enseriarme", porque ya lo había hecho. Que no le tenía miedo al compromiso.

Por suerte, no tardé mucho en adaptar mi radar y detectar a las codiciosas. (no por lo material, sino por el compromiso).

La verdad es que podrían ponerle un poco de pilas al disimulo.
La mayoría de las mujeres (dije la mayoría... no todas) ponen el carro delante del caballo. Y la cosa no funciona así.
Es como que su deseo de "enseriarse", de mudar sus petates, de tener un "novio", de tener cenas familiares, etc, importa más que el hombre en cuestión.

Y eso se nota.
Y eso sella su suerte.

Cuando el amor llega, llega. No hay buenos momentos, buena alineación de astros. Nunca creí eso de "si te hubiera conocido unos años antes"... o, "justo acabo de salir de una relación"
Es que la cosa no funciona. Punto.

Mujeres: No busquen. Es un mito eso de que el que busca encuentra.
estén abiertas, hagan la suya. Disfruten la vida.
No hay nada más "enganchador" que una mujer feliz. Que una mujer que no te necesita, que te elige.
Que una mujer que no necesita estar con alguien, que tiene sus proyectos, sus sueños, sus ganas, y está dispuesta a compartirlos con vos.

Háganle caso al Opina

domingo, 18 de enero de 2009

Creador, entre muchas otras, de Piel Naranja, Inconquistable corazón, Rolando Rivas, Taxista, Pobre Diabla y Una voz en el teléfono (se acuerdan? Hay una lágrima, sobre el teléfonoooooo, sobre mi corazóooooo.... con la Primera Actriz, Carolina Papaleo).

Al gran Alberto Migré le digo: LA PUTA QUE TE PARIÓ.

Qué ganas de joder eh!

Parece -y por mucho años estuve convencido de que no había escapatoria- que las relaciones son o pasionales, o embolantes.

Las pasionales implican mucho sufrimiento. Un incesante estado de inseguridad que trae aparejado los celos, la desconfianza, la caída de la autoestima en uno de los integrantes de la pareja. En el otro, se produce el efecto contrario.

Uno -sea hombre o mujer- le va tomando el gustito al hacer sufrir al otro, a tenerlo siempre ahí, a merced. Entonces llama poco, elude unos cuantos llamados, la juega de misterioso y su pareja pasa a ser una especie de back up, para utilizar cuando el resto de los planes no dan frutos.

Peleas interminables con gritos y acusaciones en los que las partes son muy desiguales. Uno sufre como un condenado y no puede entender cómo la persona que amamos nos hace esto.

Creo que no hay nada más frustrante que cuando uno abre su corazón, deja su orgullo y autoestima olvidados por ahí y nos exponemos vulnerables, implorando por una pequeña muestra de interés, de reciprocidad.
Como contrapartida, vemos al otro envuelto en su traje de teflon. Nada se le pega, nada lo mancha, nada lo toca. Nuestras palabras, nuestros ruegos y súplicas patinan como chorizo en fuente de loza.

Pero parece que nos gusta estar en esa posición de víctimas. Porque antes de engancharnos con el/la, tuvimos la posibilidad de estar con ese/a que era tan buena persona, tan sensible, tan de su casa, tan noble y que nos quería tan «bien».
Sin embargo, lo/a rechazamos, decididos a embarcarnos a la conquista de ese inconquistable corazón.

Y está bien, supongo, porque todos debemos pasar por esa situación al menos una vez en la vida. Se supone que nos curte, que nos enseña.
Creo que todos estuvimos de ambos lados.

Donde me parece que estamos fallando es en la repetición, es en la testarudez de no querer aprender las lecciones que nos da la vida.
Una cosa es sufrir por amor en la secundaria o en nuestros nuevos veintes... pero seguir, una y otra vez dándonos contra la misma pared, me parece que es demasiado.

¿Tanto miedo tenemos a ser felices? ¿A estar con una persona como la gente?

Creo que, más allá de una clara muestra de inmadurez, el engancharse una y otra vez en historias sin futuro (porque por más idea que nos hagamos, no tienen futuro) es una muestra de que no tenemos los huevos/ovarios suficientes para estar en una relación de verdad.
Creo que el golpe del desengaño, de la ruptura en una relación jodida es mucho más leve al que nos damos cuando una buena relación no funciona.

Es que de la mala se sale con mucha lágrima, puteadas y pataleos. Pero de la buena se sale con el corazón roto, con mucho por pensar, mucho por aprender. Mucho por crecer.

Nunca prefirieron que sus viejos les peguen un bife a que se muestren dolidos, decepcionados? El bife es más espectacular, pero sus secuelas sanan prontamente.

Hoy está la segunda adolescencia, que llega como hasta los 35... y por como viene la mano, se va a agregar una tercera. (que se daría en los casos en que la segunda se haya transitado maduramente en pareja.

Ya está... otra noche en vela que termina con el sol en lo alto.

jueves, 15 de enero de 2009

Empecemos por definir «amigo». Un amigo no es un compañero -ni de laburo, de facultad, etc- ni esas amistades ocasionales, de temporada, o de esos que te encontrás todos los fines de semana.
UN amigo es un amigo.
Un amigo es ese que estuvo ahí en las buenas y en las malas.
Es ese que cuando te diste la cabeza contra la pared, no te dice «yo te lo dije».
Un amigo de los de verdad, no es uno de los que va a tu casa a visitarte y te pide que le sirvas algo. Un verdadero amigo entra a tu casa, abre la heladera y te putea porque la tenés vacía.

Sentado eso. ¿Cómo puede ser que cuando se trata de parejas, nunca los escuchemos?
En el caso de los hombres, cuando un amigo te dice una de las siguientes frases respecto de tu chica... agarrate:
(En el caso de las chicas, asumo que tendrán sus frases magistrales)

1) Es una loca (celoso, controladora cuyo objetivo es separarte de ellos).

2) Es un gato (mujer de bragas fáciles que te consumirá a lo largo de toda la relación dudando, celando, persiguiendo y convirtiéndote en un magnífico perchero. Generalmente estas son tus «mejores» conquistas).

3) Mmmmse. Todo bien.

Si te dicen las frases 1 o 2, lo mejor que podés hacer es salir corriendo.
Con la opción 3 se puede seguir adelante aunque los resultados son dudosos.

Ahora. Pónganse una mano en el hígado (por qué tiene que ser siempre el corazón?) y pregúntense con cuántas de estas parejas catalogadas de Loca o Gato, funcionó.
Incluso fíjense entre sus amistades.
La respuesta es NUNCA.

No importa cuanto queramos negarlo. No importa cuantas charlas (con nuestros amigos o con nosotros mismos) tengamos, y no importa cuánto digamos que no, que parece gato, pero es porque es simpática, porque no le va cortar «mal» a los tipos, etc.

Siempre encontraremos un justificativo para seguir con ellas.
Siempre... SIEMPRE la cosa terminará mal.

Por suerte, estos amigos. Los verdaderos amigos estarán ahí cuando vuelvas con el caballo cansado y el rabo entre las patas para servirte un buen wishky. Convidarte un gracioso y llevarte a bolike/gaterío/cabarulo para ahogar las penas.

NUNCA SE PELEEN CON UN AMIGO POR UNA PAREJA. (Aunque tu amigo te va a terminar perdonando).

¿Cuantos de ustedes desoyeron a sus amigos/as y terminaron en llanto?