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viernes, 27 de febrero de 2009

Esto es un poco más que una moraleja.
Y voy a darles el fin de semana para que la piensen.

En una noche de lluvia y un frío infernal, vos vas con tu auto.
En una parada de colectivo, a la intemperie, te encontrás con 3 personas:

1) Una viejita que parece que está a punto de morir congelada.

2) Un viejo amigo/a que una vez te salvo la vida.

3) El hombre perfecto o la mujer de tus sueños (depende de tu gusto).


En el coche sólo entra una persona más.

¿Qué hacés?


Cuando lleguemos al número de respuestas que a mi se me ocurra, les doy la solución «correcta»


Buen finde.

El Opinador...to, no solo entretiene, también educa.

jueves, 26 de febrero de 2009

Sigo unos cuantos blogs. La mayoría femeninos.
En casi todos, puede verse un factor común, que se repite no sólo en los posteos, sino que se ve también en los comentarios.
Las mujeres son hijas del rigor. Quieren lo que no pueden tener.
Mientras más difícil sea el objetivo, mientras más indiferencia demuestre, mejor.

Y me hizo acordar a un cuentito que me contaba mi abuelito y que paso a compartir con todos ustedes, en especial con la tribuna femenina... a ver si aprenden algo de la moraleja:

Resulta que en el bosque había un pajarito. Común y silvestre. Era igual a cualquier otro pajarito.
También había una cotorrita. Muy bonita. Muy paqueta.
el pajarito iba y venía cargando ramitas.
Cotorrita: Pajarito, Pajarito (porque ese era su nombre), qué hacés que no disfrutás este hermoso día de sol.
Pajarito: Es que tengo que construir el nido, Cotorrita. En unos meses viene la temporada de lluvias.

Para resumir un poco, la cotorrita se mofó de él. El siguió laburando todo el mes, mientras ella hueveaba tomando sol, y dando largos paseos.

Hasta que un día, se desató una lluvia torrencial.

La cotorrita no tenía donde caerse muerta. Se la pasaba picoteando aquí y allá. Así que decidió pegarle a una visita a su amigo el Pajarito.

Ya a la distancia podía ella ver el humo que salía de la estufa de Pajarito, y la antena de DirecTV.
Golpeó la puerta pentágono, y por el portero eléctrico el pajarito preguntó:
P: Quien es?
C: Soy yo!
P: Qué vienes a buscar?
C: Dale pelotudo, que me estoy mojando. No tengo tiempo para andar boludeando. Soy la cotorrita.
P: Y qué querés?
C: Entrar laputaqueteremilparió. Dale que me estoy mojando.
P: Lo lamento mucho cotorrita, pero no podré dejarte entrar. Creo que será mayor el bien para ti, si esta vez sufres las consecuencias de tus acciones.
C: Notentiendounamierrrrda lo que decís... pero bueno... si si. Perdón. Ya aprendí la lección. Ahora, puedo entrar?
P: Y no. La verdad, yo me rompí el lomo laburando para estar sequito.

La lluvia seguí cayendo torrencialmente y a la pajarita cada vez le costaba más mantener la temperatura.

C: Por favor te lo pido! Quiero entrar. Estoy empapada.
P: Hubieras pensado antes. Yo pasaba y vos me gastabas mientras te tomabas unas birras.
C: No seas turro. Me ESTOY EMPAPANDO.

El Pajarito, que cada vez iba subiendo el tono de su discurso, le contestó:

P: No flaquita. Anda a la esquina a ver si llueve.

La cotorrita, ya íntegramente empadada, rogaba:

C: No sea resentido loco. Abrime que no aguanto más.
P: Me hinchaste las pelotas loca. Boludeaste todo el verano, anduviste troleando por ahí. AHORA JODETE.

Y la cotorrita, exhausta, cayó al piso lodoso y murió ahogada.




















Moraleja:





















































Mientras más duro se pone el pajarito, más se moja la cotorra.